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EL ESTIGMA DE COLOMBIA

 

El cómico David Letermann, en su programa transmitido por la cadena CBS, hizo una broma de pésimo gusto. Dijo que Miss Colombia se había tragado globos llenos de droga como muestra de sus talentos en el concurso de Miss Universo. A pesar de que posteriormente el descerebrado cómico rectificó y dio excusas, no queremos pasar desapercibido su desafortunado comentario.

 

Desde la aparición de los grandes carteles de droga, el pueblo colombiano ha sido estigmatizado y su país acusado de ser el principal proveedor de cocaína y marihuana del mundo. Los ciudadanos de este hospitalario país sudamericano, reciben muchas veces tratamientos inhumanos en los aeropuertos de las grandes potencias mundiales. Son olfateados por perros de cuatro patas, y obligados a desnudarse y manoseados en sus partes íntimas por perros de dos patas. En fin, son vistos como los peores delincuentes del planeta. Este tratamiento se ha extendido a casi todos los seres humanos, nacidos al sur del río Bravo, que no son blancos, altos, rubios y de ojos azules.

 

En un mundo globalizado y neoliberalizado, que predica como dogma de fe la ley de oferta y demanda, el señor Letermann debería saber que si hay oferta de droga es porque alguien la demanda. De ahí nace la pregunta ¿quien es más culpable? ¿El que la produce o el que la consume?. Podríamos dar como respuesta los versos de la poetisa mexicana sor Juana Inés de la Cruz:

 

“ y quien es mas de culpar,

aunque cualquiera mal haga

la que peca por la paga

o el que paga por pecar”

 

¿Por qué entonces David Letermann, no dijo en su programa que Miss Estados Unidos, representante del mayor consumidor de droga del mundo, había mostrado sus talentos en el concurso, aspirando heroína y fumando puros de marihuana?

 

Hierve la sangre, cuando vemos a nuestros gobernantes, dar cuenta, con voz temblorosa y en un idioma extranjero, sobre las medidas que han tomado contra el tráfico de drogas y el lavado de dinero, proveniente de la venta de estupefacientes y la evasión fiscal. Besan los pies de sus interlocutores, con tal de que su país no sea declarado paraíso fiscal o no cooperador en el combate contra las drogas. Sobre todo, si recordamos que en sus últimos días al frente de la Casa Blanca, el señor Clinton,  a cambio de dinero para su cuñado y votos para su esposa, indultó a uno de los más grandes evasores de impuestos y a una banda de lavadores de dinero.

 

Cuando llegan representantes de los dueños del mundo a fiscalizar la legalidad de nuestras campañas electorales, uno se pregunta ¿quiénes fiscalizaron el proceso electoral en que fue electo el señor George W. Bush?

 

Los latinoamericanos debemos de soportar estas humillaciones porque tenemos un pecado en común. Salvo raras excepciones hemos sido gobernados por tiranos, asesinos, ladrones, payasos e ineptos, que han acentuado nuestra dependencia y pobreza y nos han envuelto en luchas fraticidas, bajo la bandera de un nacionalismo en el que nunca han creído.

 

Pero, no hay ninguna maldición eterna. Aun los latinoamericanos podemos unirnos, bajo el ideal bolivariano y recobrar la dignidad perdida. De todas formas. ES MEJOR MORIR QUE VIVIR DE RODILLAS.

 

Nota: Quien escribió este comentario no es colombiano. Sin embargo ha conocido y aprendido a amar a ese pueblo, trabajador, abnegado y hospitalario.