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EL BOTIN DE LOS BUITRES

 

Hace varios días, los diarios costarricenses divulgaron una entrevista con el señor Javier Solís Herrera, ex embajador de Costa Rica en Nicaragua. El señor Solís fue destituido de su puesto, por haberse atrevido a decir en público que las instalaciones fronterizas de Costa Rica en Peñas Blancas son una pocilga. Decir esto no es nada nuevo, porque cualquiera que haya pasado por allí, sabe que comparada con esas instalaciones, una porqueriza sería un hotel de cinco estrellas.

 

No vamos a entrar a analizar la destitución de Solís, porque es solo un eslabón más en la cadena de desaciertos de nuestra pusilánime cancillería.

 

Pero, hay un aspecto que dijo Solís que si preocupa. Cuando se le preguntó, la causa de su traslado de la embajada de España a la de Nicaragua, indicó que había sido originado en que el Presidente de la República debía nombrar otra persona en España, por un compromiso político.

 

Pero este no es un caso aislado. Veamos el caso del licenciado Róger Carvajal. Si usted no sabe quien es este señor, no se preocupe, el 99% de los costarricenses está en la misma situación. Su desteñida actuación al frente del Viceministerio Antidrogas ha pasado desapercibida.

 

Antes de ser nombrado en ese Viceministerio, (con el cual el señor Presidente se ha llenado la boca en más de un discurso, para quedarle bien al gobierno de los Estados Unidos de América), el señor Carvajal había hecho una carrera en el Instituto Mixto de Ayuda Social, no sabemos si brillante o mediocre. Luego cuando quedó vacante el Viceministerio Antidrogas, fue promovido a ese cargo, a pesar de ser un neófito en la materia. Se rumora que su mejor carta de presentación fue la de ser protegido por el zar del Partido Unidad, licenciado Calderón Fournier.

 

Pero parece que don Róger si aprendió bien una lección. “El nombramiento a dedo”. Según se rumora el pobre don Róger se sentía muy sólo en el Viceministerio y en poco tiempo se ha hecho rodear de una parte de su grupo de acólitos en el IMAS, valiéndose del vacío dejado por nuestros legisladores, no sabemos si en forma intencional, de que en las instituciones antidrogas del país, no rige el Regimen de Servicio Civil.

 

Ya este tipo de actos de nuestros políticos no debería extrañarnos. Pero aún causa náuseas, el hecho de que en nuestras embajadas y en programas tan importantes para el país como la lucha antidrogas, se nombre a personas, cuyo único requisito es ser amigos del dueño del partido en el poder.

 

En todos los grupos humanos, por pervertidos que sean, siempre existen hechos que causan la repulsión de sus miembros. Por ejemplo, en los centros penales, los asesinos y violadores de niños, son vistos con repulsión por sus compañeros de cautiverio. En una sociedad flagelada por las drogas como la nuestra, en donde vemos vagar por las calles de nuestra capital y de nuestros puertos, a niños de menos de doce años, convertidos en harapos humanos por el efecto de las drogas, causa una repulsión profunda, y así los debemos manifestar en las próximas elecciones, el hecho de que la lucha antidrogas, se haya convertido ya, en un botín más, de la voracidad de los buitres políticos.