Diciembre de 2001 no será un mes de grato recuerdo para la República Argentina. La crisis de la deuda interna y externa cuyo efecto se había venido acumulando durante varios años, estalló de repente. El gobierno de la República Argentina no pudo hacer frente a sus obligaciones. Como medida para hacer frente a sus pagos más urgentes, se apoderó de los Fondos de Pensiones de los trabajadores y emitió medidas para impedir la salida de divisas del país. En las calles se vivieron escenas propias de la desesperación de un pueblo que vio como en pocas horas le arrebataban sus ahorros. Mientras algunas personas golpeaban los cajeros automáticos esperando obtener sus dólares, para trasladarlos a un país más seguro, otras lanzaban huevos y piedras contra el edificio del Banco Central de la República Argentina. Los más exaltados, gritaban por las calles: GOBIERNO LADRÓN. Cuesta creer que un país que hasta hace pocos años fue una potencia latinoamericana llegara a tocar fondo. La explicación es sencilla. Se conjugaron en el país varios factores que lamentablemente son comunes en la mayoría de los países latinoamericanos. Gorilas asesinos, políticos demagogos y corruptos y recetas económicas neoliberales enviadas por el Fondo Monetario Internacional. Finalmente, la irresponsabilidad en el manejo de la deuda llevó al país al despeñadero. Lamentablemente en Costa Rica, excepto por los Gorilas, tenemos una situación parecida. Nuestros irresponsables gobernantes nos han endeudado cada vez más, no solo internamente sino también en el exterior. El caso de la deuda estatal, generalmente se toca superficialmente en las campañas políticas y luego no se vuelve a hablar del tema, ni mucho menos se ofrecen soluciones. En Costa Rica, la evasión fiscal de parte de las empresas y de los plutócratas alcanza sumas exhorbitantes, cayendo el peso del financiamiento del Estado sobre las espaldas de los asalariados y el pueblo en general. La Dirección General de la Tributación Directa, se ha convertido en un ente lleno de empleados desmotivados, ineficientes o corruptos. No les achacamos a ellos la culpa, sino a quienes los dirigen. Miles de millones de colones son robados descaradamente en cada gobierno, seguimos manteniendo instituciones inoperantes y despilfarrando el dinero en el pago de una campaña política carente de ideas y de soluciones. El Gobierno de don Miguel Ángel Rodríguez cree haber pasado a la Historia con su famosa Ley de Protección al Trabajador. Esta ley lo único que logra es reunir miles de millones de colones de los trabajadores, que en cualquier momento, como en Argentina, serán presa de la voracidad de un Estado despilfarrador e irresponsable. Existe una idea, incluso entre corredores de bolsa, que la inversión en bonos del Estado es una inversión sin riesgo. Parecen haber olvidado, que durante la crisis de los años ochenta, varios países latinoamericanos, entre ellos Costa Rica, se declararon en cesación de pagos. Esto ocasionó que los bancos norteamericanos perdieran millones de dólares. Los candidatos Abel Pacheco, Rolando Araya y Ottón Solís, no proponen nada para el problema de la deuda interna. Si los políticos no defienden nuestro país, nosotros debemos hacerlo. Exijamos a los fondos de pensiones no invertir en Títulos de Estado y aquellos costarricenses que tengan ahorros, deben abstenerse de adquirir esta clase de títulos valores. Adquirir títulos del Estado es fomentar la irresponsabilidad y el derroche de los que dirigen las finanzas públicas. Debemos actuar ya. No esperemos a que los cleptómanos, demagogos e irresponsables de siempre, terminen de hundir nuestro país.
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