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La Fiesta del Cerdo
Ministerio de Inseguridad Pública

Hace varios días, uno de los diarios costarricenses informó que el promedio mensual de asaltos en el Parque de La Merced, era de 250 mensuales. Además, que el cura párroco, de la iglesia del mismo nombre, había tenido que contratar seguridad privada, porque desaparecían del templo, los bolsos de los feligreses y las ofrendas e imágenes de los santos.
Al día siguiente, el señor ministro de Seguridad Pública, desmintió la noticia. Indicó que, de acuerdo con el récord de denuncias presentadas, el promedio de robos ascendía a solamente 5 por mes.

No dudamos de los datos aportados por don Rogelio Ramos. Pero si creemos que peca de ingenuo o quiere jugar al avestruz, enterrando su cabeza en la arena, para no ver la realidad. En Costa Rica, cuando una persona es asaltada, casi nunca presenta la denuncia, porque sabe que además de haber perdido sus pertenencias, va a perder su tiempo. Son muy pocos los ciudadanos que aún creen que el Organismo de Investigación Judicial resuelva algo. Mal pagados, sin equipo y desmoralizados por sus jefes, es muy poco lo que pueden hacer.

Nos decía un comerciante del centro de San José, que la vigilancia hay que pagarla por partida triple. Hay que mantener al Ministerio de Seguridad por medio de los impuestos. Dentro de poco, habrá que pagar una tasa para mantener la Policía Municipal y, además, hay que pagar vigilancia privada. A la postre, ésta es la única efectiva.

Nos contaba también, que ahora es costumbre de los delincuentes infantiles, situarse en el centro de San José y esperar a los colegiales y escolares. Cuando pasan, los despojan de todas sus pertenencias. Después de cada asalto, se mantienen en sus puestos, cual bandada de buitres. No corren porque la policía no es un peligro para ellos, es invisible.

No culpamos de este desastre a los humildes policías. Suceden algunos hechos en el Ministerio de Seguridad Pública que son dignos de denunciar, por la desmoralización que causan en los cuerpos policiales.

A partir del 16 de Junio de 2001, como consecuencia de una reestructuración, fueron despedidos varios comandantes del Ministerio de Seguridad. Uno de ellos atribuyó su despido a su edad, ya que era mayor de cincuenta años. Otro indicó que había sido separado de su cargo, por no apoyar la candidatura de Méndez Mata, el vapuleado príncipe heredero de Rafael Angel Calderón. De ser ciertas las declaraciones de los ex comandantes, el grado de corrupción en este Ministerio, habría llegado a extremos inconcebibles.

Otro aspecto a resaltar, es el de los reportajes sobre presunta corrupción del jefe de la Policía Antidrogas. Noticias Reprtel televisó el primero de ellos, en el que se acusaba a la esposa del coronel Allan Solano, de tomar armas del Ministerio de Seguridad Püblica para su uso personal. Pero, misteriosamente, los otros reportajes nunca fueron transmitidos. ¿Qué mano tenebrosa movió los hilos de las marionetas para sacarlos del aire?. ¿Cuáles actos corruptos nunca fueron conocidos por la opinión pública?

Pero, la inseguridad ciudadana y la presunta corrupción del jefe de los antidrogas, no parece desvelar a los altos funcionarios del gobierno. Los seguiremos viendo inaugurando programas antidrogas, de dudosa efectividad, en las escuelas y colegios. Seguirán gastándose miles de millones de colones en publicidad televisiva sobre seguridad ciudadana, la cual por lo falsa, sólo puede causar hilaridad. Sobre todo, cuando aparece don Miguel Angel Rodríguez con su ridícula gorrita de policía.