No hay duda de que don Rogelio Ramos Martínez ha sido un político atípico. Hasta donde conocemos trabajó varios años en la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional. Al inicio del gobierno de don Miguel Angel Rodríguez ocupó el puesto de Viceministro de la Presidencia, encargado de la lucha contra las drogas y lavado de dinero en el país. Desde esta posición dejó fortalecidas a instituciones tales como CICAD y CENADRO. En los nombramientos que él llevó a cabo, prevaleció siempre la capacidad técnica del nuevo funcionario, independientemente del partido político al que éste pertenecía. Posteriormente, debido a la renuncia forzosa del Ministro de Seguridad Pública, pasó a a ocupar esta cartera. En el momento en que don Rogelio llegó, la carrera policial en Costa Rica se encontraba totalmente desprestigiada y politizada. La Fuerza Pública era un gran botín político. Cada cuatro años se cambiaba su personal y los pega banderas y otros especímenes por el estilo alcanzaban el grado de policías. En muchas administraciones se usaron los puestos de policías para nombrar a mujeres, pero en realidad estas eran las secretarias, amigas o compañeras sentimentales de alguno de los políticos de turno. Era muy común, al inicio de cada administración, ver a algunos de estos monitos, con ínfulas de gorilas, pisotear los derechos de los ciudadanos con detenciones arbitrarias y otros desplantes. Como una parte de la policía no respetaba al ciudadano, éste tampoco se sentía obligada a respetarla. Gracias a los esfuerzos de don Rogelio, hoy se encuentra profesionalizado cerca del 25% de la Fuerza Pública. También era lamentable ver el uniforme, si es que se puede llamar así, que antes tenía nuestra Fuerza Pública. Se vestían de los desechos que donaba el Gobierno de los Estados Unidos. Por eso era común ver algunos policías con uniforme verde, otros con uniforme café café, otros en traje de fatiga y los más con vistosas combinaciones que causaban hilaridad. Durante esta administración, se implantó un uniforme para la Fuerza Pública que es sencillo pero funcional. Aunque don Rogelio nunca ha sido distinguido públicamente como un defensor de la mujer, , es necesario destacar el número de policías de sexo femenino que ocupan incluso puestos importantes en el Ministerio de Seguridad Pública. Por eso decimos que don Rogelio es un político atípico. Ha sido un hombre honesto, que no a usado sus puestos para favorecer a sus amigos y partidarios,no ha discriminado a funcionarias con una ginecofobia cavernaria como otros altos jerarcas, sino que ha actuado a favor de la ciudadanía en general y de los funcionarios públicos honestos. Tal vez puede, como ser humano haber cometido errores, pero estos han sido mucho menos que sus virtudes. Al escribir este artículo, no sabemos aún si don Rogelio seguirá en su puesto. Si no fuera así, el podrá irse para su casa, con la satisfacción del deber cumplido y don Abel habrá cometido uno de sus más monumentales errores. |